lunes, 25 de marzo de 2013

La neblina del ayer

Raquel Barcala (2009): Cocina cubana
-¡Coño, Jose, eso huele bien! A ver, cuéntame, cuéntame...
Conde extendió el vaso hacia Carlos y esperó a que su amigo llevara la dosis de ron hasta el borde. Bebió el trago devastador que le estaba reclamando su espíritu alebrestado por los efectos post-orgásmicos y dedicó su atención a Josefina. Alrededorde la mesa, como esperando la lectura de un misterioso testamento destinado a cambiar sus vidas, Tamara, Candito el Rojo, el Conejo, Yoyi, el Palomo y el flaco Carlos imitaron al Conde y guardaron silencio, sin atreverse por unos minutos a lanzarle el anzuelo a alguno de los entrantes distribuidos por aquella mesa, florecida de especies exótica y hasta consideradas por ellos en peligro de extinción, cuando no definitivamente desaparecidas de sus mapas gastronómicos individuales y colectivos: aceitunas rellenas, trocitos de queso manchego, lascas de jamón serrano, ruedas de chorizo gallego, maní y otros granos tostados, foie-gras, rueditas de salpicón, galletas finas y espárragos bañados en mayonesa.
-Bueno, como el libro que me regalaste tiene tantas recetas, lo abríasí, por cualquier parte, y sin complicarme mucho escogí un plato de peso ligero para empezar y un superpesado para cerrar.
-Me parece bien -dijo el Conde y los demás asintieron como personajes entrenados para aquel vodevil de la más absoluta e inverosímil fantasía, por una vez convertida en masticable realidad-. Tampoco hay que exagerar.
-Vamos a empezar con un jigote camagüeyano -anunció Josefina.
-¿Y qué coñoes eso, vieja? -quiso saber el Flaco.
-No seas tolete, Carlos -intervino el Conejo-. Viene del francés gigot, y es un quisado de carne picada rehogada en manteca...
-¿Y cómo sabes tú eso, Conejo? -intervino Candito.
-Culto que soy... Aunque nunca he comido nada parecido...
-Bueno, no jodan más -los calló el Conde-. Sigue, Jose.
-Es un plato típico de Camagüey y la receta es de la señora Olga Núñez de Argüelles...
Conde levantó undedo hacia el Conejo,exigiéndole silencio. El afán del Conejo por saber cualquier historia podía desbordarse y truncar el disfrute gastronómico al cual había convocado a sus amigos, luego de que esa mima mañana le entregara a Josefina un fajo de billetes destinados a crear la cena fabulosa que su imaginación le dictara. Después de tantos años comiendo lo que buenamente aparecía -malamente, en puridad- e imaginando banquetes exquisitos, tendría al fin una merecida venganza en la realidad objetiva, ahora que el Conde se decía rico y podía acceder -siempre en compañía de su vieja tropa, pues no imaginaba otra forma de disfrutar la riqueza- a ciertos placeres cuyas puertas solo se abren con la llave esquiva del dinero o del poder.
-Los ingredientes para cuatro pers son: una gallina bien gorda, tres cebollas, tres ajíes, dos ramitas de perejil, media libra de almendras, una taza de vino seco y pan, Como vamos a ser ocho, todo eso lo multipliqué por dos.

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