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martes, 16 de agosto de 2011

El pez de luz


Rosmen Pérez Trujillo (2010): Pescando a la orilla

El pez de luz

Pescadores al borde de las rocas
con un hilo largo de luz, metido
bajo la mar tranquila luminosa.

Pescan el pez de luz bajo las aguas.
Y por la Boca de Juan Rejón entran
en el barquillo incandescente.

Fondean en el Charco de San Ginés.
Ya, sobre el mármol, fulge el pez.

Manuel Padorno: Bestiario atlántico, Ediciones Idea, 2006, página 123.


Bogan sobre la tarde
por la Boca de Juan Rejón.
Fondean en la última
lámina, en El Charcón.
Sobre la escalerilla
del mercado la pulida
breca, el sargo gris
tumbado, la salema
aromosa, orean el aire,
luz candeal al fondo
del barquillo, llama
del apaciguamiento,
vela blanca virada,
la marea vacía. Cierran
el trato: comercian
el pez humildemente.
Todo se acaba luego
camino de su casa.

Manuel Padorno: Bestiario atlántico, Ediciones Idea, 2006, pàgina 124.

lunes, 15 de agosto de 2011

Levántate del sueño y cena

Juan Ramón Rodríguez Sosa (2009): Canteras
Madre doña María la sabiduría,
nupcial coloca su jarrón, cuida la casa.
Él llega acompañado por tu hermano
José: su delicada mano al norte.
Fotografía familiar en la azotea;
tiempo y Matilde son la historia, el interior
el abuelo y su cabra fabulosa,
pupitre de la infancia, aquel muchacho
de la filosofía y de la arena
trabaja con el pez y su naturaleza
barco Julián, el minio calabaza,
la mano temblorosa empuña el ramo
de luz, árbol marítimo que nace;
levántate del sueño y cena. Gira
frondoso bosque quieto, crece junto,
sobre la misma línea de la playa,
espesa sombra vuela, sobre mi cabeza
suelda las ramas invisibles, traba
las hojas de cristal perenne, yaces,
debajo de la espalda brota el sueño,
la muchacha desnuda corre el bosque,
salta la hierba, quiebra el tronco, lee,
se adentra por el matorral, se pierde
en la espesura cálida y regresa
a la sombra del árbol de la arena;
larga mano tendida al sol calcáreo
trata de despertarme y cubre y ciega
las puertas transparentes de la playa,
la lámpara de luz enciende. madre
guisa caldo, cocina junto al patio
y fríe el pez. Levántate del sueño.
El sol arriba incendia la azotea,
la boca manantial bebe despacio
la espuma, el oleaje se amorosa
dentro del cuarto, nadan en la cama
hasta tocar el fondo oscuro y tratan
(sin certeza) juntar los ramos de agua
en una llama sola que se encuentre:
el palpo que comienza a abrirse crea
el árbol que la enlaza, funda despacio.


Manuel Padorno: Bestiario atlántico, Ediciones Idea, 2006, 47-48.


Pensionista por Jubilación (2008): Puchero canario 1. Cocinado en casa particular para celebración fammiliar. Las Palmas de Gran Canaria.
Pensionista por Jubilación (2008): Puchero canario 2. Cocinado en casa particular para celebración fammiliar. Las Palmas de Gran Canaria
Bestiario Atlántico es una antología que, ordenada cronológicamente, reúne poemas de toda la obra publicada de Manuel Padorno, una serie de dibujos realizados en 1987 y que tituló La Guarida, y cuatro poemas inéditos. Los poemas compilados muestran una galería de seres reales imaginarios o simbólicos, que animan el universo padorniano desde sus inicios y a lo largo de toda su obra.Información extraída de la página oficial del autor.
Manuel Padorno: Árbol de luz

1989. Manuel Padorno junto a su casa en Punta Brava, Playa de Las Canteras.


Dulce alimento mío

RN
Manuel Padorno: Desde el cuarto de estar, Punta Brava
Al abrir la ventana antiguamente,
ayer, esta mañana, ahora mismo,
el esplendor del fruto todavía,
un hombre mira al mar, parece lejos
entre las altas rocas que amanecen,
pero de tarde en tarde, cada noche
resucitó gozoso, vivió un día,
bajó a la playa, pastorea luz.
El hombre vuelve a ver la mar tendida,
el ave llameante, el sol que emerge
por el acantilado, el agua luminosa,
la luz encima de la larga mesa,
el incendio más alto, silencioso
rodar hasta la orilla de la mar;
la flor baja invisible, resonante
de piedra mineral delicadeza,
voraz, que quema el ojo lentamente;
la espuma fermentada, que se abre
en la mansa mañana de septiembre
y vuelve a caldear el aire solo,
la claridad marítima erguida, abierta
la carretera que no tiene traza
de ir a parte alguna, desleída
gaviota que acompaña la blancura
al borde mismo, el filo de la nube,
estampada la garza que orillea
humeante, allá en el interior del día,
entre las algas que se pudren; pica
debajo de la arena un gran racimo
de transparentes uvas decididas
mientras emerge la manzana sola,
ruge solar, fruta devoradora
que monda en su infinita mano abierta,
celestes dedos cifradores sajan
y pelan y se llevan a la boca
el alimento de la luz vacía.

Manuel Padorno (1980-1987): Bestiario atlántico, Ediciones Idea, 2006, 67-68.
Ana Padorno: Bosque marino, Las Palmas
La realidad estaba llena de olores, de animales, de sentimientos.(...) Él (mi abuelo) me llevaba en la cesta del pan. (...) Todo ese tipo de olores, de gustos, yo los comencé a gozar desde la niñez....
Manuel Padorno (2000): La carretera del mar. Capilla atlántica
Página oficial de Manuel Padorno.
Facebook de Manuel Padorno.
Exposición de Helena Rohner: La nube rosa, una aproximación a la obra de Manuel Padorno.
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