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lunes, 1 de agosto de 2011

Limón y sal

Ouka Leele
Tengo que confesar que a veces
no me gusta tu forma de ser
luego te me desapareces y no entiendo muy bien por qué
no dices nada romántico cuando llega el atardecer
te pones de un humor extraño con cada luna llena al mes.

Pero a todo lo demás le gana lo bueno que me das
sólo tenerte cerca siento que vuelvo a empezar.


Yo te quiero con limón y sal,
yo te quiero tal y como estás,
no hace falta cambiarte nada,
yo te quiero si vienes o si vas,
si subes y bajas y
no estás seguro de lo que sientes.

Tengo que confesarte ahora
nunca creí en la felicidad
a veces algo se le parece, pero
es pura casualidad.

Luego me vengo a encontrar
con tus ojos y me dan algo más
solo tenerte cerca siento
que vuelvo a empezar.

JULIETA VENEGAS, "Limón y sal", del disco Limón y sal (2006)

sábado, 18 de diciembre de 2010

A un naranjo y a un limonero

Julio Romero de Torres (1928). Viva el pelo. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba

Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte!  
Medrosas tiritan tus hojas menguadas.
Naranjo en la corte, ¡qué pena da verte
con tus naranjitas secas y arrugadas!.
Pobre limonero de fruto amarillo
cual pomo pulido de pálida cera,
¡qué pena mirarte, mísero arbolillo
criado en mezquino tonel de madera!
De los claros bosques de la Andalucía,
¿quién os trajo a esta castellana tierra
que barren los vientos de la adusta sierra,
hijos de los campos de la tierra mía?
¡Gloria de los huertos, árbol limonero,
que enciendes los frutos de pálido oro,
y alumbras del negro cipresal austero
las quietas plegarias erguidas en coro;
y fresco naranjo del patio querido,
del campo risueño y el huerto soñado,
siempre en mi recuerdo maduro o florido
de frondas y aromas y frutos cargado!

Antonio Machado ( 1899-1907)



Més sobre Antonio Machado
·     Wikipedia

viernes, 10 de diciembre de 2010

Naranjos: Blasco Ibáñez

Joaquín Sorolla (1907): Entre naranjos.

El diputado se detuvo en la entrada de la calle donde estaba el Casino. Hasta él llegaba el rumor de la concurrencia, mayor que otros días con motivo de su llegada. ¿Qué iba a hacer allí? Hablar de los asuntos del distrito, de la cosecha de la naranja o de las riñas de gallos; describirles cómo era el jefe del Gobierno y el carácter de cada ministro. Pensó con cierta inquietud en don Andrés, aquel mentor que, por recomendación de su madre, si se despegaba de él alguna vez, era para seguirle de lejos… Pero, ¡bah!, que le esperasen en el Casino. Tiempo le quedaba en toda la tarde para abismarse en aquel salón lleno de humo, donde todos, al verle, se abalanzarían a él, mareándole con sus preguntas y confidencias.
Y embriagado cada vez más por la luz meridional y aquellos perfumes primaverales en pleno invierno, torció por una callejuela, dirigiéndose al campo.
Al salir del antiguo barrio de la Judería y verse en plena campiña, respiró con amplitud, como si quisiera encerrar en sus pulmones toda la vida, la frescura y los colores de su tierra.Los huertos de naranjos extendían sus rectas filas de copas verdes y redondas en ambas riberas del río; brillaba el sol en las barnizadas hojas; sonaban como zumbidos de lejanos insectos los engranajes de las máquinas del riego; la humedad de las acequias, unida a las tenues nubecillas de las chimeneas de los motores, formaba en el espacio una neblina sutilísima que transparentaba la dorada luz de la tarde con reflejos de nácar.
A un lado alzábase la colina de San Salvador, con su ermita en la cumbre rodeada de pinos, cipreses y chumberas. El tosco monumento de la piedad popular parecía hablarle como un amigo indiscreto, revelando el motivo que le hacía abandonar a los partidarios y desobedecer a su madre.
Era algo más que la belleza del campo lo que le atraía fuera de la ciudad. Cuando los rayos del sol naciente le despertaron por la mañana en el vagón, lo primero que vio antes de abrir los ojos fué un huerto de naranjos, la orilla del Júcar y una casa pintada de azul, la misma que asomaba ahora, a lo lejos, entre las redondas copas del follaje, allá en la ribera del río. 
Vicente Blasco Ibáñez (1900): Entre naranjos


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