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martes, 15 de noviembre de 2011

De lo que aconteció a una mujer que le decían doña Truhana

Adolfo Guiard (1903): La aldeanita del clavel rojo. Museo de Bellas Artes, de Bilbao
Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio en esta guisa:
-Patronio, un hombre me dijo una razón y mostrome la manera cómo podía ser. Y bien os digo que tantas maneras de aprovechamiento hay en ella que, si Dios quiere que se haga así como él me dijo, que sería mucho de pro pues tantas cosas son que nacen las unas de las otras que al cabo es muy gran hecho además.
Y contó a Patronio la manera cómo podría ser. Desde que Patronio entendió aquellas razones, respondió al conde en esta manera:
-Señor conde Lucanor, siempre oí decir que era buen seso atenerse el hombre a las cosas ciertas y no a las vanas esperanzas pues muchas veces a los que se atienen a las esperanzas, les acontece lo que le pasó a doña Truhana.
Y el conde le preguntó como fuera aquello.
-Señor conde -dijo Patronio-, hubo una mujer que tenía nombre doña Truhana y era bastante más pobre que rica; y un día iba al mercado y llevaba una olla de miel en la cabeza. Y yendo por el camino, comenzó a pensar que vendería aquella olla de miel y que compraría una partida de huevos y de aquellos huevos nacerían gallinas y después, de aquellos dineros que valdrían, compraría ovejas, y así fue comprando de las ganancias que haría, que hallóse por más rica que ninguna de sus vecinas.
Y con aquella riqueza que ella pensaba que tenía, estimó cómo casaría sus hijos y sus hijas, y cómo iría acompañada por la calle con yernos y nueras y cómo decían por ella cómo fuera de buena ventura en llegar a tan gran riqueza siendo tan pobre como solía ser.
Y pensando esto comenzó a reír con gran placer que tenía de su buena fortuna, y riendo dio con la mano en su frente, y entonces cayóle la olla de miel en tierra y quebróse. Cuando vio la olla quebrada, comenzó a hacer muy gran duelo, temiendo que había perdido todo lo que cuidaba que tendría si la olla no se le quebrara.
Y porque puso todo su pensamiento por vana esperanza, no se le hizo al cabo nada de lo que ella esperaba.
Y vos, señor conde, si queréis que los que os dijeren y lo que vos pensareis sea todo cosa cierta, creed y procurad siempre todas cosas tales que sean convenientes y no esperanzas vanas. Y si las quisiereis probar, guardaos que no aventuréis ni pongáis de los vuestro, cosa de que os sintáis por esperanza de la pro de lo que no sois cierto.
Al conde le agradó lo que Patronio le dijo e hízolo así y hallóse bien por ello.
Y porque a don Juan contentó este ejemplo, hízolo poner en este libro e hizo estos versos:
A las cosas ciertas encomendaos
y las vanas esperanzas, dejad de lado.

Don Juan Manuel: Cuento VII. De lo que aconteció a una mujer que le decían doña Truhana. [Cuento. Texto completo]



"E dame jolie", madrigal anónimo (siglo XIII) y "Douce dame jolie", madrigal de Guillaume de Machaut (siglo XIV)

Sobre Alberto Guiard, CLICA AQUÍ.
Versión completa de El conde Lucanor (Biblioteca virtual Miguel de Cervantes)

domingo, 11 de septiembre de 2011

El mercado de Canope


"Hacia el mediodía hortelanos y mercaderes van recogiendo sus puestos. Los olores acres o dulces, fermentados o aromáticos, se avivan al remover los géneros: habas, lentejas, ahumados peces del delta, vísceras y carnes, pequeños higos de sicomoro junto a los más jugosos de la higuera, dátiles, pistachos, caracoles, miel de abejas salvajes cogida de los oasis nubios, sésamo, ajos y tantos otros artículos no comestibles: pelo cabrío, lino, cueros, herramientas, leña, carbón, aperos, sandalias y sombreros de papiro. La plaza se vacía pero en las callejuelas adyacentes permanecen abiertas tiendecillas con mercancías más selectas: desde las sedas y transparentes linos para plisar hasta la orfebrería, pasando por los amuletos y los perfumes, la plata y el lapislázuli del Sinaí, el ámbar importado y los cosméticos, las pelucas para hombre o mujer y los cinturones de la última moda".

SAMPEDRO, José Luis: La vieja sirena. Madrid, Destino, 2009, pp.13-14.



"Music in the age of Pyramids", reconstrucción de la música del Antiguo Egipto que ha realizado el musicólogo Rafael Pérez Arroyo.

lunes, 1 de agosto de 2011

Limón y sal

Ouka Leele
Tengo que confesar que a veces
no me gusta tu forma de ser
luego te me desapareces y no entiendo muy bien por qué
no dices nada romántico cuando llega el atardecer
te pones de un humor extraño con cada luna llena al mes.

Pero a todo lo demás le gana lo bueno que me das
sólo tenerte cerca siento que vuelvo a empezar.


Yo te quiero con limón y sal,
yo te quiero tal y como estás,
no hace falta cambiarte nada,
yo te quiero si vienes o si vas,
si subes y bajas y
no estás seguro de lo que sientes.

Tengo que confesarte ahora
nunca creí en la felicidad
a veces algo se le parece, pero
es pura casualidad.

Luego me vengo a encontrar
con tus ojos y me dan algo más
solo tenerte cerca siento
que vuelvo a empezar.

JULIETA VENEGAS, "Limón y sal", del disco Limón y sal (2006)

viernes, 21 de enero de 2011

Niño Jesús, no lloréis vos

Correggio (h. 1530): La noche
Niño Jesús, no lloréis vos,
ánima mía,
pues en nacer hoy entre nós
dais alegría.

Dadle las tetas virgen gloriosa
porque no llore,
y en vuestros pechos como amorosa
él se enamore:
Mamad, niñito, no lloréis vos, ánima mía,
pues en nacer hoy entre nós
dais alegría.

Dadle sustento al que sustenta
la tierra y cielo,
que en ser rey, reina os asienta
de cielo y suelo.
Rey infinito no lloréis vos,
ánima mía,
pues en nacer hoy entre nós
dais alegría.
Juan de Timoneda (1518-1583).
Edición de Carme Riera: El gran libro de las nanas, Barcelona, 2009, 128.
Roogier Van Der Weyden (1435-1440): San Lucas dibujando a la Virgen
Ninna nanna, ninna nanna,
dormi figlio, dormi amore.

Con quel pianto e quella voce
brami, ohimé, brami la croce.
Or ch´é tempo di dormire
dormi figlio e non vagire,
verrá il tempo del dolore.
Dormi amore.

Quella bocca pien die miele
brama latte aceto e fiele.
Or ch´é tempo di dormire
verrá il tempo del partire,
verrá il tempo del dormire.
Dormi amore.

Altri pecca e tu ne piangi,
e la vita in mori cangi,
e ne godi nel dolore.
Per dar vita al peccatore
complirai questo desio.
Dormi, o Dio.

Anònimo. Ninna Nanna al bambino Gesù (Napolitana)

Nana, nana
duerme hijo, duerme amor.
Con esa voz y ese llanto llanto
que anhela, por desgracia, que anhela la cruz.
Ahora es el momento de dormir
duerme hijo y no llores más,
ya llegará el tiempo del dolor.
Duerme amor.
Esta boca llena de miel pide leche, hiel y vinagre.
Ahora es el momento de dormir,
ya llegará el tiempo del partir,
ya llegará el tiempo del sueño.
Y tú llorarás otros pecados
y la vida cambiarás por la muerte
y en el dolor disfrutarás.
Para dar vida al pecador
cumplirás ese deseo.
Duerme, oh Dios.

(Traducción Laura Rodríguez)


Philippe Jaroussky (contratenor) con L'Arpeggiata que dirige Cristina Pluhar. Del disco Via Crucis

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