Mostrando entradas con la etiqueta Hortalizas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hortalizas. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de noviembre de 2012

Hortelano era Belardo (Lope de Vega)

Juan Van der Hamen: Bodegón (1623) Museo del Prado

LOPE DE VEGA : Hortelano era Belardo
Hortelano era Belardo
de las huertas de Valencia,
que los trabajos obligan
a lo que el hombre no piensa.
Pasado el hebrero loco,
flores para mayo siembra,
que quiere que su esperanza
dé fruto a la primavera.
El trébol para las niñas
pone al lado de la huerta,
porque la fruta de amor
de las tres hojas aprenda.
Albahacas amarillas,
a partes verdes y secas,
trasplanta para casadas
que pasan ya de los treinta;
y para las viudas pone
muchos lirios y verbena,
porque lo verde del alma
encubre la saya negra.
Torongil para muchachas
de aquellas que ya comienzan
a deletrear mentiras,
que hay poca verdad en ellas.
El apio a las opiladas,
y a las preñadas almendras;
para melindrosas cardos
y ortigas para las viejas.
Lechugas para briosas
que cuando llueve se queman,
mastuerzo para las frías,
y ajenjos para las feas.
De los vestidos que un tiempo
trujo en la Corte, de seda,
ha hecho para las aves
un espantajo de higuera.
Las lechuguillazas grandes,
almidonadas y tiesas,
y el sombrero boleado
que adorna cuello y cabeza;
y sobre un jubón de raso
la más guarnecida cuera,
sin olvidarse las calzas
españolas y tudescas.
Andando regando un día,
vióle en medio de la higuera
y riéndole de velle,
le dice desta manera:
«?¡Oh ricos despojos
de mi edad primera
y trofeos vivos
de esperanzas muertas!
¡Qué bien parecéis
de dentro y de fuera,
sobre que habéis dado
fin a mi tragedia!
¡Galas y penachos
de mi soldadesca,
un tiempo colores
y agora tristeza!
Un día de Pascua
os llevé a mi aldea,
por galas costosas,
invenciones nuevas.
Desde su balcón
me vio una doncella,
con el pecho blanco
y la ceja negra.
Dejóse burlar,
caséme con ella,
que es bien que se paguen
tan honrosas deudas.
Supo mi delito
aquella morena
que reinaba en Troya
cuando fue mi reina.
Hizo de mis cosas
una grande hoguera,
tomando venganza
en plumas y letras?».
 Lope de Vega (CVC)

viernes, 12 de agosto de 2011

Cena de Nochebuena: Rosa Chacel

Clara Peeters ( hacia 1611): Bodegón. Museo del Prado.
"Cuando abríamos el horno donde el pavo se doraba con la manteca, cuando espolvoreábamos la canela en la sopa de almendras caliente, cuando cortábamos las pencas de apio sobre la ensalada de escarola y granada, los olores de aquellas cosas nos hablaban y nos mantenían en una animación que nos impedía cansarnos de aquel trajinar.
Teníamos las manos húmedas y heladas y los carrillos ardiendo de inclinarnos sobre el fogón, pero estábamos alegres e incansables y cada ráfaga de vapor oloroso que nos pasaba por la cara nos hacía cambiar una mirada."

Rosa Chacel (1945) : Memorias de  Leticia Valle. Diario El Público (edición: 2010), 75.


Más información sobre la autora:

lunes, 27 de junio de 2011

Boda y acompañamiento del campo

                                                  Bodegón de hortalizas e higos chumbos.
                                                        Julián Sanz del Valle

BODA Y ACOMPAÑAMIENTO DEL CAMPO

Don repollo y doña Berza,
de una sangre y de una casta,
si no caballeros pardos,
verdes fidalgos de España,
casáronse, y a la boda

de personas tan honradas,
que sustentan ellos solos
a lo mejor de Vizcaya,
de los solares del campo
vino la nobleza y gala,
que no todos los solares
han de ser de la montaña.

Vana, y hermosa, a la fiesta
vino doña Calabaza;
que su merced no pudiera
ser hermosa sin ser vana.

La Lechuga, que se viste
sin aseo y con fanfarria,
presumida, sin ser fea,
de frescona y de bizarra.

La Cebolla, a lo viudo,
vino con sus tocas blancas,
y sus entresuelos verdes,
que sin verdura no hay canas.

Para ser dama muy dulce
vino la Lima gallarda,
al principio, que no es bueno
ningún postre de las damas.

La Naranja, a lo ministro,
llegó muy tiesa y cerrada,
con su apariencia muy lisa,
y su condición muy agria.

A lo rico y lo tramposo
en su erizo la Castaña,
que la han de sacar la hacienda
todos por punta de lanza.

La Granada deshonesta
a lo moza cortesana,
desembozo en la hermosura,
descaramiento en la gracia.

Doña Mostaza menuda,
muy briosa y atusada,
que toda chica persona
es gente de gran mostaza.

A lo alindado la Guinda,
muy agria cuando muchacha,
pero ya entrada en edad,
más tratable, dulce y blanda.

La Cereza, a la hermosura
recién venida, muy cara,
pero con el tiempo todos
se le atreven por barata.

Doña Alcachofa, compuesta
a imitación de las flacas,
basquiñas y más basquiñas,
carne poca y muchas faldas.

Don Melón, que es el retrato
de todos los que se casan:
Dios te la depare buena,
que la vista al gusto engaña.

La Berenjena, mostrando
su calavera morada,
porque no regó en el tiempo
del socorro de las calvas.

Don Cohombro desvaído,
largo de verde esperanza,
muy puesto en ser gentil hombre,
siendo cargado de espaldas.

Don Pepino, muy picado
de amor de doña Ensalada,
gran compadre de doctores,
pensando en unas tercianas.

Don Durazno, a lo invidioso,
mostrando agradable cara,
descubriendo con el trato
malas y duras entrañas.

Persona de muy buen gusto,
don Limón, de quien espanta
lo sazonado y panzudo,
que no hay discreto con panza.

De blanco, morado y verde,
corta crin y cola larga,
don Rábano, pareciendo
moro de juego de cañas.

Todo fanfarrones bríos,
todo picantes bravatas,
llegó el señor don Pimiento,
vestidito de botarga.

Don Nabo, que viento en popa
navega con tal bonanza
que viene a mandar el mundo
de gorrón de Salamanca.

Mas baste, por si el lector
objeciones desenvaina,
que no hay boda sin malicias,
ni desposados sin tachas.


QUEVEDO, Francisco de: "Boda y acompañamiento del campo"

sábado, 18 de diciembre de 2010

Oda a la alcachofa


La alcachofa
de tierno corazón
se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas,
a su lado
los vegetales locos
se encresparon,
se hicieron
zarcillos, espadañas,
bulbos conmovedores


Neruda, Pablo (2004): Odas elementales. Buenos Aires: Losada

Texto completo de Oda a la alcachofa

Sobre las ODAS ELEMENTALES: Las Odas Elementales de Pablo Neruda

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cocina morisca



Landahlauts (2006). Ataifores nazaríes
 Las hogueras relumbraban en cualquier espacio que se abriese entre las tiendas; los animales se mezclaban con niños y ancianos, mientras las mujeres, ataviadas con coloreados trajes moriscos, se dedicaban a cocinar. La algarabía y los aromas lograron que Hernando se relajase: no se trataba de las ollas o pucheros con verduras y tocino que comían los cristianos; el aceite quemaba por doquier. Desfilaron junto a las tiendas entre la ovación general, y una mujer le ofreció un dulce de almendra y miel, otra un buñuelo y una tercera una sabrosa y trabajada confitura recubierta de alcorza. Aquí y allá, por grupos, sonaban panderos, gaitas y atabales, dulzainas y rabeles. Mordió la alcorza y en su boca se mezclaron los sabores del azúcar, el almidón y el almizcle, del ámbar, del coral rojo y las perlas, del corazón de ciervo y del agua de azahar; luego, entre fuegos y mujeres, cantos y bailes, aspiró el aroma del cordero, la liebre y el venado, y de las hierbas con las que los cocinaban: el cilantro, la hierbabuena, el tomillo y la canela, el anís, el eneldo y mil más de ellas. 

FALCONES, Ildefonso: La mano de Fátima, Barcelona, Grijalbo, 2009,  p. 70

lunes, 22 de noviembre de 2010

De la pelea que tuvo Don Carnal con la Cuaresma

El jardín de las delicias. Detalles. Museo del Prado
Acercándose viene un tiempo de Dios, santo;
fuime para mi tierra a descansar un cuanto,
de entonces a ocho días era Cuaresma, tanto
que puso por él mundo gran miedo y gran espanto.

Estando yo en la mesa con don Jueves Lardero,
entregóme dos cartas un rápido trotero;
diré lo que decían, mas no lo haré ligero
pues las cartas, leídas, devolví al mensajero.

De mí, Santa Cuaresma, sierva del Criador
y por Dios enviada a todo pecador,
a todos arciprestes y curas sin amor
salud en Jesucristo, hasta Pascua Mayor.

Ruiz, Juan, Arcipreste de Hita (1992): Libro de Buen Amor (Estrofas 1067-1172). Versión moderna de María Brey Mariño. Madrid; Castalia. “Odres Nuevos, 2”.

Para leer el texto completo
Profesores de Lengua y literatura: Leyendo a Arcipreste de Hita en Carnaval y Cuaresma.
Brueghel (1559) El combate entre D. Carnal y Dª Quaresma
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

AGRANDA EL TEXT