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viernes, 31 de enero de 2014

Ana María Matute: Primera memoria

Tomás Yepes (1600-1671): Paisaje con una vid. Colección Naseiro. Madrid
Las uvas maduraron a mediados de septiembre. La alcaldesa le envió a la abuela los primeros racimos, en una bandeja de cerámica con flores azules y amarillos. Venían cubiertas con un paño de hilo bordado. La abuela cogió una entre dos dedos. Era tan fresca y hermosa, como feo y sucio su brillante. La probó, y escupió el hollejo dentro del puño.
-Son ácidas -comentó-. Ya me lo figuraba.
Las uvas, con una gota perlada, quedaron olvidadas en la bandeja.
Borja, que me estuvo mirando con ojos malvados durante el día, comentó mirando hacia la abuela.
-Las de Son Major serán dulces.
Pero aquellas palabras iban dirigidas a mí. Se lavó delicadamente las yemas de los dedos y las enjugo con la servilleta. Parecía un pequeño Pilatos.
-Sirve el café, Antonia -dijo la abuela.

Ana María Matute (1996): Primera memoria. Ediciones Destino, Clásicos contemporáneos comentados; 6: Barcelona. Página 133. Edición comentada por Germán Gullón.

lunes, 11 de julio de 2011

Santoral

Tomás Yepes (1642): Frutero de Delft y dos floreros. Museo del Prado

Hasta hace poco existía el santoral de frutas y verduras. El calendario del año, más allá de la meteorología, lo marcaban las cosechas y estas iban unidas a una virgen, a un santo, a cualquier festividad religiosa. De niño, cuando en el mes de mayo llevaba flores a María, sabía que al volver a casa habría fresas y cerezas en la mesa. El mes de junio estaba dedicado al Corazón de Jesús; en las estampas veía aquella víscera sagrada de color dorado llameando y esa imagen me llevaba a pensar en los nísperos y albaricoques, que tenían una forma parecida. Las brevas llegaban inexorablemente por San Juan, las ciruelas amarillas y los melocotones rosados por San Pedro, los melones y sandías por Santiago Apóstol, los higos napolitanos por san Roque Peregrino a mitad de agosto, la uva moscatel con las vírgenes de septiembre, las peras limoneras en octubre con La Milagrosa y las naranjas mandarinas por Todos los Santos. La Candelaria traía las primeras habas y alcachofas, los espárragos silvestres germinaban en los barrancos anunciando la resurrección de Cristo el domingo de Pascua, los tomates y pimientos eran inseparables de la canícula, como los nabos se daban en Adviento y las castañas abrían la Navidad. El tiempo podía traer lluvias salvajes y duras sequías, nieves y sirocos infernales, pero todo iba bien para el espíritu si el calendario obedecía imperturbable al santoral de frutas y verduras que marcaba los meses y los días. Hoy se asiste a la locura de las semillas trasgénicas, un fenómeno que también comparten la política, la economía, la religión, el arte, incluso el cuerpo humano. La aldea global no solo atañe a los mercados financieros; también se manifiesta en los puestos de frutas y verduras, donde puedes comprar toda clase de productos en cualquier día del año sin saber quien los ha manipulado. Me pregunto si hay que tener previamente un alma transgénica, cultivada bajo plásticos en un invernadero, para tragar con todo lo que te echan, lo mismo en frutas que en ideas, fuera de tiempo. Si ya no hay un valor seguro al que agarrarse ni un maestro al que seguir, tampoco es tan raro que campe por los mercados la bacteria E.coli con tantas frutas y hortalizas sin un santo al que acogerse, sin una virgen que las pruebe primero.

Manuel Vicent (10/07/2011): Santoral, El País. Texto extraído de EL PAÍS.


Vincenzo Campi (1580). La vendedora de verduras. Academia de Bellas Artes de Brera. Milán

viernes, 21 de enero de 2011

Cómo Lázaro se asentó con un escudero y las cosas que con él pasó.

Sánchez Cotán, Juan. Bodegón. Cartuja de Granada
 Fragmento de EL LAZARILLO DE TORMES, Tratado 3.
"Tú, mozo, ¿has comido?"
"No, señor -dije yo-, que aún no eran dadas las ocho cuando con vuestra merced encontré."
"Pues, aunque de mañana, yo había almorzado, y cuando ansí como algo, hágote saber que hasta la noche me estoy ansí. Por eso, pásate como pudieres, que después cenaremos.
Vuestra merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer de mi estado, no tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna serme adversa. Allí se me representaron de nuevo mis fatigas, y torné a llorar mis trabajos; allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquél era desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor: finalmente, allí lloré mi trabajosa vida pasada y mi cercana muerte venidera. Y con todo, disimulando lo mejor que pude:
"Señor, mozo soy que no me fatigo mucho por comer, bendito Dios. Deso me podré yo alabar entre todos mis iguales por de mejor garganta, y ansí fui yo loado della fasta hoy día de los amos que yo he tenido."
"Virtud es ésa -dijo él- y por eso te querré yo más, porque el hartar es de los puercos y el comer regladamente es de los hombres de bien."
"¡Bien te he entendido! -dije yo entre mí- ¡maldita tanta medicina y bondad como aquestos mis amos que yo hallo hallan en la hambre!"
Púseme a un cabo del portal y saqué unos pedazos de pan del seno, que me habían quedado de los de por Dios. Él, que vio esto, díjome:
"Ven acá, mozo. ¿Qué comes?"
Yo lleguéme a él y mostréle el pan. Tomóme él un pedazo, de tres que eran el mejor y más grande, y díjome:
"Por mi vida, que parece éste buen pan."
"¡Y cómo! ¿Agora -dije yo-, señor, es bueno?"
"Sí, a fe -dijo él-. ¿Adónde lo hubiste? ¿Si es amasado de manos limpias?"
"No sé yo eso -le dije-; mas a mí no me pone asco el sabor dello."
"Así plega a Dios" -dijo el pobre de mi amo.
Y llevándolo a la boca, comenzó a dar en él tan fieros bocados como yo en lo otro.
"Sabrosísimo pan está -dijo-, por Dios."
Para leer el capítulo completo, CLICAD AQUÍ.


Jan Davidsz de Heem (Utrecht,1606-Anvers, 1684): Naturaleza muerta con frutas y langosta. Gemäldegalerie, Berlín
Véase el comentario Natura morta amb fruites i llamàntol, de Jan Davidsz de Heem, por FRANÇOISE BARBE-GALL: Com parlar d'art als infants, Editorial Nerea, San Sebastián, 2009, 108-112. Muy interesante como modelo de análisis de un bodegón. Incluso las diferentes cuestiones abordadas pueden servir como preguntas para una actividad.

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