martes, 2 de agosto de 2011

Nana al niño desheredado

Francisco de Goya y Lucientes: Los pobres en la fuente. Museo del Prado
Sobre pan crece un niño,
sol y cerezas,
levadura de hambre,
hoz y promesas.

La mano aún no acaba
en herramienta,
solo limosna y sed
aún violeta.
Limones en los ojos,
campos de luna,
limones en las alas
y en la cintura.
No camina, recorta
el aire opaco
de silueta de ángel
y de naranjos.
Pinceles aún sin hojas
en la paleta
del alma de papel
yunta sin reja.
En círculos concéntricos
van madurando
ondas y guitarras
en sus océanos.
Bajo los mismos pies
cimientos blancos
hay turbiones de agujas
y polvo izado.
Y hasta ahí todo es flecha
veloz ceniza
humo de rosa libre
voces y huidas.
Y hasta aquí todo es viento
glaciar y selva,
trino, padre y fuego,
piel que segrega.

José María Rius Galindo, Coros y nanas de amor y de hierro (1980).
Edición de Carme Riera: El gran libro de las nanas, Barcelona, 2009, p. 351-352.

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