domingo, 5 de febrero de 2012

Torrijas

Isabel Castro (2008): Torrijas
En una ocasión en Semana Santa, porque para mi abuela las tradiciones eran sagradas, me enseñó a hacer torrijas. Al mojar el pan en la leche con canela y cáscaras de limón, sentía que se trasladaba al balcón de la casa de sus padres, un bonito séptimo piso de la calle Serrano. Desde allí vio cómo sus hermanas mayores, de ocho y nueve años, cruzaban la calle con sus carteras sobre la espalda en dirección al colegio. A su lado, sobre la cama, solo quedaba una cartera inmóvil que contenía lápices, un cuaderno y  muchos sueños que se tropezaban con el dolor de unos hierros laterales que se clavaban en el hueso de su pierna enferma, haciéndole unas terribles llagas en el tobillo.
La niñera ya la había vestido, su madre descansaba como siempre en su habitación, y por delante quedaban, amontonadas, muchas horas del día.
Las torrijas se doraban. Antes, las había mojado en la leche hervida con azúcar, cáscara de limón y una canela en rama. El aceite tenía que estar caliente y había que freírlas rápido -"Solo dorarlas", insistía-. Luego les daba la vuelta en el momento justo y las sacaba bien escurridas. Una vez en la fuente yo las tenía que espolvorear con azúcar mezclada con canela en polvo; primero una cara, esperar un minuto a que empapara, luego la otra. Al terminar, la cocina olía a canela y desde el balcón de la calle Serrano ya solo se apreciaba el ruido de los coches que circulaban por el centro de la ciudad un soleado mes de septiembre.

Ana VARA de REY (2011): Mermelada de naranja amarga. El Maquinista: Madrid. Página15.

Receta de las TORRIJAS en Webos fritos.

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